MISIÓN PERMANENTE DE LA REPÚBLICA ANTE LOS ORGANISMOS INTERNACIONALES EN GINEBRA

Intervencion del Emb. D'Alotto ante la Conferencia de Desarme. 21 de febrero 2012

 

 
 
 
 
 
 
 
 


 
INTERVENCION DEL REPRESENTANTE PERMANENTE
DE LA REPUBLICA ARGENTINA
ANTE LA CONFERENCIA DE DESARME
 
 
EMB. ALBERTO D’ALOTTO.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Ginebra, 21 de febrero
 
 
 
 



SR. PRESIDENTE,
Es un honor para mí dirigirme a esta Conferencia en mi primera sesión como Representante Permanente de la República Argentina.
Permítame desearle a Ud. todos los éxitos como Presidente de este foro, y expresar mis mayores deseos para que durante las próximas semanas pueda guiarnos hacia lo que debe ser nuestra prioridad: la pronta adopción e implementación de un Programa de Trabajo que permita el inicio de trabajos sustantivos durante la Primera Sesión del 2012.
Mi delegación reconoce la importancia que adquiere la coordinación entre las seis Presidencias de la Conferencia de Desarme. Es por ello que no quisiera dejar de reconocer el trabajo preliminar que fuera realizado por el Emb. Gallegos de Ecuador durante el pasado mes y aprovechar para augurar fructíferos trabajos a los próximos Presidentes de este año.
SR PRESIDENTE,
Mi delegación tuvo el privilegio de intervenir el pasado 24 de enero en nombre de todos los países latinoamericanos Miembros y Observadores de la Conferencia de Desarme.
Durante dicha intervención recordamos el compromiso que hemos asumidos en materia del desarme y la no proliferación con la creación de la Primera Zona Libre de Armas Nucleares densamente poblada. Con la firma del Tratado de Tlatelolco, de la que se celebra su 45 aniversario, garantizamos la prohibición completa de dicho armamento en el territorio de los Estados de América Latina y el Caribe.
Este tratado también supuso una obligación legal a otros Estados, quienes, al adherir a sus sus Protocolos Adicionales, se comprometieron a respetar sus propósitos y objetivos en materia de desnuclearizacion del territorio latinoamericano.
Para mi país estos compromisos adquieren una vigencia particular teniendo en cuenta los desarrollos recientes en el Atlántico Sur y sobre los cuales el Sr. Canciller argentino, Héctor Timerman, realizó una presentación pasado 10 de febrero en la sede de Naciones Unidas en Nueva York. La Argentina lamentaría que los principios de desarme nuclear y no proliferación, tan enraizados en la cultura de nuestra región, puedan ser desafiados.  
SR PRESIDENTE,
La Argentina considera que la existencia indefinida de armas nucleares corre el riesgo de consolidarse, progresivamente, como una amenaza a la paz y seguridad internacionales. Es por ello que no podemos dejar de renovar nuestro llamado para que los países poseedores cumplimenten sus obligaciones en función del Artículo VI del TNP y realicen los esfuerzos necesarios para lograr un desarme general y completo, incluyendo a aquellos que se encuentran aún fuera del TNP a quienes reiteramos el llamado a adherir.
Resulta imperativo iniciar un trabajo serio y responsable en materia de desarme nuclear con una vocación verdaderamente universal. Tal como lo reconociera el mismo TNP y el Plan de Acción adoptado en la última Conferencia de Revisión, mi delegación considera que el ámbito natural para avanzar en esta empresa es esta Conferencia de Desarme.
Con respecto a cómo iniciar dichos trabajos, no es nueva la posición argentina en la que se privilegia una aproximación flexible para abordar todos los temas de la Agenda y la disposición para avanzar en negociaciones sobre desarme nuclear, material fisionable, garantías negativas de seguridad y espacio ultraterrestre. Sin embargo, todos sabemos que el inicio de estas negociaciones no es hoy posible.
SR. PRESIDENTE,
En el marco de la Cumbre de Alto Nivel en septiembre del 2010 y en sucesivos debates  la Argentina ha expresado cual es el diagnóstico que realiza respecto del estado actual de este foro.
Sin intentar repetir nuestra posición permítame sumarnos a las voces que reconocen que la parálisis no puede ser el estado natural de la CD ni puede ser utilizada en beneficio de ningún interés nacional.
Sin embargo, resulta evidente que las razones de dicha parálisis se encuentran, principalmente, en el ámbito externo al foro. Esta situación externa se traduce en diferentes posiciones nacionales en torno a las prioridades asignadas para cada tema de la Agenda, a la vinculación entre los mismos y su dicotomía “Negociación vs. Discusión”, incluyendo la forma en que se abordarán las negociaciones.
Si bien en el año 2009 pudimos superar estas diferencias y lograr un mínimo común denominador como fue la decisión CD/1864, hoy nos encontramos frente a un escenario que requiere de nuestro mayor esfuerzo, flexibilidad y creatividad. 
Derivado de ello, y tal como lo expresara la Argentina en los debates durante el año 2011, nos interesa avanzar en propuestas de programas de trabajo lo suficientemente simples para que permitan acomodar las posiciones de las diferentes delegaciones.
No existe ninguna disposición en las reglas de procedimientos que limite nuestra creatividad para la elaboración de una hoja de ruta que guíe los trabajos de la CD. No resulta imperativo la creación de órganos subsidiarios, ni la elaboración de sus mandatos. Solo necesitamos respetar los temas adoptados en la Agenda y asignar un tiempo determinado para nuestros debates.
Entendemos que el objetivo de la Conferencia es negociar. Sin embargo, todo tipo de trabajo sustantivo que nos facilite avanzar en dicha dirección no debería desalentarse.
Será sobre la base de un informe que verdaderamente refleje los trabajos formales sustantivo de este foro  que la próxima Asamblea General podrá hacer un análisis responsable sobre el futuro de los temas de la Agenda y de este mismo foro.
SR. PRESIDENTE,
Esta Conferencia es un ámbito único en términos de membresía, de mandato y de reglas de procedimiento. Por este motivo, no existe otra instancia con la que pueda compararse la efectividad de sus resultados.
En el pasado, la regla del consenso no era vista como  un “mal” de las instituciones sino que fue el vehículo para garantizar el resguardo de lo que consideramos los “intereses vitales” de aquellos que participan de negociaciones, incluyendo los de mi país.
Para la Argentina la conclusión de instrumentos de desarme es un “interés vital”. Sin embargo, la mera existencia de un tratado de desarme nuclear no debe ser un fin en si mismo sino que debe aspirar a tener un impacto real en los arsenales de armas nucleares existentes.
Por ello, se requiere cautela y responsabilidad a la hora de evaluar alternativas que, si bien pueden presentarse como atractivas soluciones expeditas para contar con nuevos instrumentos, distarían mucho de lograr un mundo verdaderamente libre de armas nucleares.
Para ser verdaderamente efectivos necesitamos que los países que detentan dicho armamento se encuentren en las negociaciones. Esto no quiere decir que para la Argentina existan Estados más relevantes que otros. Por el contrario, una de las cuestiones que nos garantiza este foro es el mismo status que todos tenemos a la hora de hacer valer nuestras posiciones.
Sin embargo, la Argentina, siendo un Estado No Poseedor de armas nucleares, ha realizado todos los esfuerzos necesarios en materia de desarme y considera que es el momento de aquellos países que aún detentan dichas armas de comprometerse de forma seria a sentarse en la mesa de negociaciones a fin de lograr reducir sus arsenales, los materiales necesarios para su producción y la adopción de medidas que puedan prevenir su desvío.
Esta posición tampoco implica que la Argentina está dispuesta a esperar la emergencia de la voluntad política de los países poseedores sino que debemos intensificar nuestro reclamo. Como decía más arriba, la parálisis de la Conferencia no puede ser el vehículo para perpetuar la existencia de armas nucleares.
Sin embargo, no debemos confundir la necesidad de reclamar a los países poseedores mayores avances a través de negociaciones multilaterales con la incapacidad para canalizar dichas negociaciones en un órgano en particular. No es la institución sino la inexistencia de un mínimo común denominador lo que dificulta el inicio de negociaciones, tanto fuera como dentro de la Conferencia de Desarme.
SR. PRESIDENTE,
Permítame finalizar reiterando que para mi delegación la manera más efectiva de revitalizar la CD es la adopción del Programa de Trabajo, por lo que todos nuestros esfuerzos deben encaminarse hacia dicho objetivo. Agradecemos su determinación para dedicar las cuatro semanas de su presidencia a la búsqueda de nuevos consensos.
Compartimos aquellas ideas sobre la necesidad de “flexibilizar algunos procedimientos” a fin de facilitar la revitalización de la CD. Consideramos que en la actualidad, la reforma más efectiva al interior de esta CD debería ser la forma en que interpretamos el programa de trabajo de la Conferencia.
Soy consciente del desafío que implica iniciar mis labores al frente de la Misión ante la Conferencia de Desarme en una situación de tan profunda crisis por la que atraviesa este foro.
A pesar de los pronósticos recientemente realizados, estoy convencido que aún contamos con esperanzas respecto de la posibilidad de adoptar un programa de trabajo y esperamos que el 2012 sea testigo de un compromiso serio en dicha dirección.
MUCHAS GRACIAS

 

Fondo argentino de cooperación sur-sur y triangular